Terror blanco

Categoría(s): Arte poética
Hay otra tierra. Una tierra nueva surgida de la historia, con llagas de alegría, una tierra palpitante como tus senos palpitantes cuando me acerco, cuando ya sabes que mi nombre y la dirección de mis delirios es tu cuerpo, calle cerrada, calle sin salida, callejón vagabundo de muchos deseos estrellados contra una ventana, porque en tu silencio fallecen las mariposas, porque a tu indiferencia no sobreviven los sueños de la infancia, porque tu seriedad, tu frialdad, tu falta de muchas más sonrisas es el cementerio de mis palabras cuando se que me lees y no dices nada.

No será necesario que te repita que te amo, pues para cuando despiertes, al cabo de esta noche de alcohol todo volverá a ser como antes y esa frase, esa canción que te hizo llorar intente aliarse con el olvido que todo lo cubre. Hoy Bogotá despertó sin tu locura de domingos, sin tu ternura que no conozco, con la desdicha de no corresponder a la realidad que idealiza su propio sueño, despertó luego del insomnio y las dudas de los bordes infinitos de tu cuerpo. Yo no he querido contarle aun a las montañas que la lluvia hace mucho no cesa en mi interior, que se ha venido ahogando la solitaria rosa de este planeta con tres o cuatro volcanes y para qué el viaje si es ausencia la distancia, para que el regreso si el miedo nunca acaba.

No moriré de amor como los cautivos, no me revolcaré en el fango de estas calles sucias para desearte un mejor mañana y verte partir sin haber hallado el dorado. Si piensas en todo caso subirte a ese avión, volar los miles de kilómetros que dictan una ilusión sin mayor porvenir lo puedo soportar, como puedo soportar que un buen día decidas no amarme más y escapar de esa masa amorfa de sexos que pelean por sus pertenencias invisibles.

Aunque le tengo terror al blanco de tu ausencia, al blanco de tu silencio; un terror que no puedo disimular amiga, hermana, amante, mujer una y todas que vives en estas letras pequeñas, modestas, escasas para decirte todo lo que siento y que tu lo sientas así como yo lo siento; palabras pequeñas para que el mundo no nos olvide tan fácilmente, para que nuestro amor que es todos los amores, salga a perseguirnos por nuestras sombras, antes de que llegue el fin.

En esta caja ciega he dejado mi testamento demasiado prematuro, demasiado temprano en la mañana para estarte ya recordando…








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Comentarios:

Escrito por: narciza       25/09/08 14:23
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Muy buenas letras, un 10 para usted
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