![]()
Tengo dieciséis medallones en el fondo del mar
para dártelos el día que me vengas a buscar.
La corona de rosas de una infancia feliz
y las tenebrosas horas de llanto incontenible.
El collar de mi abuela cuando fue desposada,
el manto que cubría su fúnebre ataúd,
las lágrimas primeras de mi tierna juventud,
cuando conocí la muerte en su dimensión total,
sabiendo que se pierde sin vueltas ni razón.
Mi piel recién estrenada para el goce del amor,
las cuentas de un rosario en un cofre de plata
y la dulce corona de mi primer comunión.
Las angustias dormidas en el fondo del alma,
los rezos que de chica repetía incesante,
los libros más amados, los amigos de antaño,
cuando todo era entrega sin medida ni fin.
A todos mis amores ya marchitos e idos
que a través de los años me enseñaron lo que sé,
mi tesoro más grande, mi inocencia más pura
y mi atrevida esencia que te regalaré.
La trasgresión más osada, la palabra querida,
las frases de ruego, también las de perdón.
Lo que me dio la vida, lo que me quitó sin lástima,
aunque viera mi triste y desolado dolor.
Mis sueños, mis pecados, omisiones y faltas,
mis principios más fuertes, mi rabia, mi tesón,
mi voluntad de hierro cuando todo derrumba
para reconstruir el mundo total desde el principio,
mis cantos y mis danzas, mis absurdos temblores,
mi música del cielo, mis flores de un jarrón
mi pasado, mi presente y un futuro de amor.
Lili Frezza
|
Imprimir |
Enviar poema |
