Tendido y balanceándome, miro, entre follaje, horizontes y elevo liras al viento para revelar alabanzas eternas. Pienso mientras escribo, con letras saltarinas, que me bailan, como una intuición del canto, que sube y baja, sin perder un solo sonido, del aleteo de algunos pájaros. Desde arriba me están mirando: tumbado en mi lecho, me aboco, a ese azul tan inmenso, del estanque grande del cielo. Tendido y balanceándome, solo con mis pensamientos, vivo un reino doble, donde oigo palabras sencillas, tiernas,suaves, mientras un vaivén me deja, adormecido o muerto.