
Te olvido!!
Te olvido en las paredes, ellas olvidan lo que digo cuando pongo mi cara en ellas y hablo de ti, es un pacto, ellas simulan escucharme y yo simulo estar ahí para que no se sientan solas, me vuelvo ciego para chocar con ellas, jugamos a encontrarnos, es difícil hallarlas con las manos atadas al cuerpo, con los pies tropezándose con otros pies, es difícil escuchar a donde van porque no se ríen, son muy serias y propias.Te olvido en las paredes, es verdad, me da miedo pensar en tu nombre, ahora que me doy cuenta, no es normal contar los días que he estado sin ti aunque sean tantos y tan largos, pero aún estoy vivo, ¿te pedí que no te fueras?, no aunque el que se fue, fui yo esa mañana, esto no es extrañarte, es decir, no es que no te quiera, pero, si tanto es el miedo de hacernos daño, deberíamos recordar que cuando nos encontramos estábamos ya heridos, ya había otro dolor atorado, ya tenías a quién extrañar, odiar y seguir queriendo, yo tenía de quién huir, “todo salió mal”… sólo quise un día con los tuyos, después nosotros, después tu, después reír, después escucharte habitar mis ojos, o mirarme en los tuyos. Es difícil pedirles que se hagan a un lado, salir y decirte que sigo aquí, es difícil porque no sé que esperar después de todo, no me expliques, realmente no quiero entender. Son tan celosas las paredes que ha habido días en los que no me hablan, no me escuchan, lo sé porque se tornan frías y cambian de color, entonces hablo con el piso (eso explica mi temple cabizbajo), pero no hablamos de ti (es una condición), aunque, le he mentido todo el tiempo porque hablo de ti sin que lo note, uso el viejo truco de: “tengo un amigo que…”, el muy tonto se traga todo, a veces se da cuenta y tropiezo, no caigo, es un aviso de que se ha dado cuenta de que las fotos que le he mostrado son tuyas, las mismas fotos que te robe hace años, en realidad son tres, las demás cuelgan de las paredes, se han enamorado de ti, no las quieren dejar ir, compartimos el amor y nos abrazamos, nos besamos, nos decimos cosas, tú quién sabe que harás, seguramente empeñándote en no hacerme daño, aunque créeme cuando te digo que no hay peor daño que el que yo me hago, abandonando estas paredes a merced de la luna sin piel, es decir, no es que no te quiera, es que recuerdo, tu acento, tu voz, tu risa, tu sabor dulce a chocolate, cosas que el tiempo me ha de arrebatar, cosas que quizá nunca tuve, omito voluntariamente el centenar de cosas que puedo recordar, porque, no es que no te extrañe, es que hoy no estás aquí, y seguramente mañana tampoco.