


| Escritor: | Fguzman |
| Públicado: | 23/02/2008 |
Te espero y las hienas ríen revolcándose en lodo,
me siento y bebo la niebla rociando mis labios despiertos
Te espero y el reloj retrocede sus horas
con los pájaros volando de espaldas
un golpe de gong que se asoma galopando
sobre unicornios llameantes ávidos y espesos
Y lo que llega parece provenir del mismo infierno
el ruido da vueltas, y mi cuerpo en espiral danza
torturando mis ojos que parpadean
en un vertiginoso desenfreno ensordecedor, candente,
sediento
Desesperado corro a tus brazos cerrados
y mi llave se enfrenta a un candado impenetrable
de hierro ardiente como la sal del desierto
me quemo al tocarlo
derritiendo mis ánimos hechos ya
lánguida esperma
El reloj se detiene con un sonido lejano
la confusa llamarada parece extinguirse
emanando un suave olor a azufre calcinado
que me invita a gritar y partir mis sentidos
agitado y sudado
Te espero y las hienas ya no ríen, y la niebla se ha ido
El sol ha cantado su prosa, oscureciendo la tarde
Dando paso a las estrellas que mecen mi cuna
Para poder dormir y reposar, menguante
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