Gabriel te amo. ¿Por qué no lo notas?
¿Soy tan poca cosa para ti?
¿Por qué tus besos me saben a lujuria y desesperación?
No hay un momento de nuestras vidas en las que delicadamente me tomes entre tus brazos y me susurres al oído que me amas; que me abraces y cierres tus ojos placidamente mientras las horas pasan inadvertidas ante la demostración mas fiel de un amor eterno e incólume.
¿Por qué todos nuestros encuentros deben terminar en una danza desnuda sobre tu viejo catre?
Me aterroriza pensar que soy el juguete de una bestia sociópata, de un ser deformado por una lasciva gula por dos suaves y tímidas colinas que se ofrecen desde mi alma a tu corazón.
¿Tienes corazón Gabo?
Eres la sombra de mis sueños, eres el dragón moribundo que devoró a un celeste príncipe que alguna vez se acercó a mi transparente féretro.
Eres un sueño, amable, galante y sublime; eres una pesadilla, grosera, bestial y energúmena.
Y en la oscura noche de mi alma, me acurruco junto al farol aun encendido de una esperanza distante y extraña.
¿No recuerdas los días en que me llevabas al parque?
Ese día cuando grabamos nuestros nombres en el roble seco del desierto.
Gabriel y Estefanía
Eres el recuerdo de un mundo perdido y sumergido, de una luz que alguna vez alumbró las noches frías de mi vida. Eres la arena ardiente de un desierto sacro.
Me duele tu indiferencia, sufro por tu maltrato odio tu presencia, maldito.
No pienses que lloraré tu desprecio, ni imagines que rogaré tu cariño.
Tus besos serán lluvia en el seco huerto de mis labios, lluvia deseada a los dioses.
Lluvia por la que jamás haré ninguna súplica.
Te amo Gabriel. ¿Por qué no lo notas?
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Te amo Estefanía ¿Por qué no lo notas?
¿Soy tan asqueroso ante la pulcritud de tu figura?
¿Por qué tus caricias las siento como el mimo de una anciana a su mascota?
No hay un momento en el que me mires a los ojos y acaricies mi rostro y susurres en mis oidos que me amas, o que sencillamente calles ante mi triste mirada.
¿Porque en todos nuestros encuentros debe prevalecer la frialdad y el hermetismo, obligandonos a callar el silencio en besos sin sentido, en rasguños que intentan desesperadamente recuperar un alma perdida?
No tienes corazon Estefanía.
Eres la reina de un mundo muerto y seco, donde el viento levanta humaradas de socorro y el fuego de la indiferencia ennegrece las cándidas paredes de mi palacio, del palacio que construi para ti, Estefanía.
Eres pedazos de un recuerdo, de una esperanza ya perdida y el crepusculo distante de mi alma.
Te amo Estefanía.
¿Recuerdas el dia en que lloraste sobre mi hombro la muerte de tu madre?
Ese mismo dia te jure por el cielo y por la tierra que jamas te dejaria y que estaria para siempre a tu lado.
Ese dia grabe nuestros nombres en el roble del desierto.
Eres la resurrecion de la muerte y la cruz de mi sentencia.
Todo te lo he dado; lo que tenia y lo que consegui. Todo fue y es tuyo.
Te amo Estefania.
Soy la muralla que sostiene las ruinas de nuestra ciudad, el guardian silencioso e impotente de las puertas de nuestras cutres vidas.
Fiel a mi juramento, aqui estoy y estare.... a tu lado
como se lo prometi a una cretina
Tu me recuerdas que no soy nada, que soy el juguete que dejaste olvidado bajo tu cama.
Soy las sobras del festín que tu gula juvenil dejó tras de sí.
Te amo Estefanía y tú....tú no lo notas.
Volvamos a mirarnos.... es la solución.
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