Oscuras brisas de tu parte oscura
reflejan ansias de distancia.
La cegadora luz de la tarde
palidece tu fulgor refulgente.
Tu fría voluntad te aleja de mi.
Lucha de astros, batalla indecisa,
amalgama de energías en donde definitivamente desapareces
Mientras, el planeta apagado de mis ojos
recibe pasivo, impotente, los restos del combate.
No es suficientes con verlos, no.
Como ruidos apagados se transforman tus palabras de acero
en mis sordos oídos ansiosos de música
No hay peor sordera que la del que no quiere hablar,
peor silencio que el que no se oye.
Meses de espera para la nada absoluta,
anhelo de tiempo vacío, lleno de deseo.
Tu pétreo iris de gélida esmeralda
reflejando otras miradas futuras,
desparramando espacios que nunca viviré.
Ciega a mí, huyendo indolente, sin prisas,
trámite de espera de futuras miradas.
No quieres, no quieres.
mi alma se reduce a fragmentos perdidos.
Y yo, sólo ante ti, solo ante ti,
desaparezco difuminado ante el inmenso resplandor,
bajo las cálidas sombras de la tarde.
Sólo ante ti estoy solo, solo ante ti lo siento.
Fantasma etéreo frente a los fulgores de la batalla ajena.
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