


| Escritor: | Carlos_Bravo |
| Públicado: | 18/06/2007 |
Muy bien, almas ajenas,
un trocito de los ruidos de mis ANCLAS eternas.
Tan allá tras un horizonte,
almas sordas,
coleteando sus luces cotidianas,
elevando el volumen de sus máquinas respiratorias,
acudiendo nunca a mis aullidos,
mis dolores altos
Navegando ustedes por ese gran río,
recolectándose y animando su caudal,
que crece y es más él con cada flujo de sangre,
entregado por vuestra apetencia de seguir siempre fluyendo,
flotando.
Este río,
el que se sacude y me arroja hacia las orillas,
este tremendo flujo,
gris y compacto que me desprecia,
con el mismo gesto de sí mismo,
todo lo impasible,
convierte mis reposos en lo natural,
el descanso comprensible.
Ayer,
una cría dispuesto al nado,
los velos de mi padre entreabiertos y las visiones de un patético nadador que frustra su salto inicial.
Hoy,
atendiendo al intento y sacrificando mis risillas internas,
para correr a la misma orilla.
Ahí,
me retomo y encuentro mis cuadraturas apropiadas,
resonando con las formas de este río sinuoso,
y comienzo con mis inventos tardíos,
zambullidas y acrobacias grotescas.
Tras aquello,
el murmullo de risas,
miles de cuadrillas de pelusas riendo en el agua,
y el río que retoma su envolvente,
y se sacude,
se sacude otra vez de mí.
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