Sueños envueltos en telas
He guardado mi lápiz en su cajita de madera con tapa abisagrada.
He guardado también mi pincel, lavadito y con su mechoncito de pelo de marta bien peinado hacia arriba.
He guardado mi pluma en su estuche de carey, de esos que hacen click, y abren y cierran automáticamente.
Y
he limpiado las teclas del teclado de mi ordenador minuciosamente una a una, hasta
dejarlas relucientes.
Después, lo he cubierto todo con una bolsa de tela y,
satisfecha y condescendiente, le he dado permiso para descansar.
Después, he encontrado un cofre con remaches dorados, que ocupaba lugar preferente en mi desván.
Y he descubierto un tesoro que tenía guardado y ya casi olvidado y
perdido entre los entresijos del tiempo.
He introducido mi mano
en él, he agarrado con firmeza y, tirando hacia afuera, he comenzado a
sacar telas y más telas, metros y metros de preciosos tejidos
dispuestos a ser convertidos en la magia del vestido.
Tules, sedas, guipures, brocados y tafetanes.
Nylon y tergales, licras, lurex, cueros plastificados, lamés y modernos tejidos estelares.
Junto con cálidas lanas tradicionales, como el mohair, el cachemir o la alpaca.
Y los frescos algodones y rústicos linos atemporales.
Arrumbado en un rincón del desván, un viejo maniquí descansa erguido bajo una espesa capa de polvo.
Le paso el plumero con cuidado y me dispongo a enloquecer creando...
Con
el espíritu de Balenciaga en mi corazón y un retal de seda entre mis
manos,
construyo una figura de ensueño sobre el maniquí,
que convierto
en una auténtica dama del Harper's Bazar.
Ahora cubro un hombro con la
tela, la ahueco en el escote y marco el talle.
Un drapeado aquí no
vendría nada mal y un fuelle en la falda sería lo ideal.
Las caderas abullonadas hacen muy femenina, y a un buen escote pronunciado ¿quién se resistiría?
Loca de placer sigo sacando telas. Ahora, a modo de turbante, le enrollo una sobre la cabeza.
Con estas plumas de avestruz pondré la guinda y el precioso tocado ya estará terminado.
Llevo días encerrada en mi desván haciendo locuras...
construyendo sueños, realizando quimeras,
inventando paraísos de ensueño
envueltos en telas.
Comparto esa pasión por la indumentaria,Sol,y puedo comprender tu"encierro"creativo.Nada más estimulante para la creatividad que las telas y sus texturas multicolor.¡Daría cualquier cosa por espiarte por el ojo de la cerradura mientras creás!
Doradísimos besos bordados esta vez.
GABRIELA
Hay sueños que se guardan, y otros como mucha fuerza principia con la facilidad que nos comprometemos a ir recreando poco a poco, muchas veces de la nada.
excelente amiga.
saludos
Martín
Sin palabras...solo: excelente!!
Un abrazo
¡Tánta belleza,como la que tienes,y eres capaz de traducir en todo lo que haces!Cuando se es niño,es un juego.Cuado se es grande,arte.
Un beso,amiga.Me encantó tu generosidad en compartir.
Miguel.