Sueño en las pequeñas manos que dejan la pólvora y el machete por un libro y crayones, por una sonrisa sin cansancio y sin hambre. Sueño con el rostro infantil que muestra ternura y sin la mano que arremete contra dignidades, roba sueños y causa dolor. Sueño con cantos de alegría en los columpios del parque de mi pueblo. Ya escuchó, veo venir, están frente a mí, con el paso del tiempo, los hombres y mujeres que escuché, que atendíy que soñé.