Solo a veces...

A veces nuestros pies se cansan
mueren todas nuestras prisas
languidece nuestra mirada
y en cualquier esquina se queda
Y es que hay momentos
que mueren nuestros sueños
queremos volver a ser niños
porque la madurez nos pesa
A veces el aire nos fragmenta
morimos en mil pedazos
el firmamento se oscurece
y nuestra piel se desgaja
El césped se tiñe de rojo
el arco iris desaparece
nuestro mundo se voltea
y el mar nos cubre en silencio.
A veces somos superfluos
efímeros y mutables
se nos desvanecen las lágrimas
recorriendo el camino de la muerte
Etelsaga, enero, 2008
Señora mía: entre pañuelos descartables no dejo de agradecerle al destino y mis ojos poder leerla.
Momento para la reflexión y hacer un alto en el camino acelerado de la vivida.
BELLO POEMA.
Muchas veces debemos enfentarnos al cansancio para poder redescubrirnos y comenzar con pisadas más seguras.
Tu estilo elegante y sutil no tiene igua,Etel.
Un gran cariño.
GABRIELA
Mucha fuerza, mucho empuje, dentro de la flaqueza que avisoras, pero lee de nuevo este poema tuyo para que te percates de cuanto te queda por dar y de cuanta voluntad tienes para enfrentar los retos, esa tranquilidad que te hace trémula es la misma pujanza que te impulsa, solo que estás en un impacts de concentración de energías.
Un abrazo amiga.
Me llegó tu poema en el mejor momento...
"queremos volver a ser niños
porque la madurez nos pesa…"
Siento cada palabra tuya tan mía en mi interior...
Gracias!... besos...NoU
Es cansador el camino, agobia, y se depeja de nieblas para cansarnos nuevamente.
Nos recuerda justamente lo efímeros y vulnerables que somos.
Un beso
Andrés