Un domingo como hoy
fué que entraste en mi vida
más una historia perdida
en la cuál inmerso estoy.
E inmerso en la soledad,
soledad en que me dejaste
desde el día que te marchaste
lejos, a esa distante ciudad.
También por casualidad
de mi te fuíste un domingo
y de ahí para aquí, no distingo
ni frío o calor, sólo infelicidad.
Ocho veranos ya pasaron
desde aquel domingo bendito
y de tanto tiempo, no acredito
sólo tristes recuerdos quedaron.
Los recuerdos bonitos te llevaste
además del equipaje
cuándo emprendiste ese viaje,
el domingo que te marchaste.
Y, si decides regresar
ponélos en las valijas
pero por favor no elijas
un domingo para llegar.
Ya que estaré pensando en tí
y no quiero que me veas
con toda esta cara fea
cuándo quieras volver a mí.
.
|
Imprimir |
Enviar poema |
