Tu enorme estructura con paternal ternura
abrazaba la oscura bravura del río,
con la inmensidad del firmamento
en la tibieza de claras noches de luna,
o la luminosidad de un sol radiante,
se regocijaron contigo, otorgándote vida
los bulliciosos jóvenes soñadores
que crecieron admirando la gallardía
de un silencioso amigo entrañable,
puente colgante
orgullo santafesino
El endiablado andar del tiempo
acometió sin piedad sobre ti
se apergaminó tu apostura, en el final
del intenso amor que protagonizabas
con la laguna, hija del caudaloso río;
ella enardeció sus aguas y desenfrenadas
hicieron tambalear tu herrumbrada hombría.
Lo tuyo fue un silencioso clamor pidiendo ayuda,
lo nuestro insensible actitud de indiferencia
la tarde te vio caer herido, agonizante,
con tu corazón de hierros cesando de latir,
el dolor se acrecienta disfrazando la impotencia,
alentando la esperanza que duendes del afecto,
impulsen decisiones de los que gobiernan
para reverdecer tu simbolismo de entrega y servicio,
tratando de curar tu triste presente
que atesora un brillante y valioso pasado
guadalupe.
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