SIESTA
Paz.
La tarde se pone el vestido que más te gusta
y te besa la frente con su boca de alas.
Los trenes del tiempo detienen su marcha desbocada
y se acuestan sobre la falda del día
para escuchar los tibios latidos de la siesta.
Los cuervos ya no tejen sueños baldíos
en tu corazón inhóspito
y en la arena de tus ojos crecen flores como arcoiris.
Y el sol que derrama lágrimas desiertas
sobre cada minúsculo universo de sombra,
y las voces que se alejan como un rebaño
de esponjosas nubes hacia la próxima lluvia.
Las palabras saltan del vientre materno
para besar los ojos de la parturienta cansada
que bordaba auroras con el rocío de tus mejillas.
El Ángel Nocturno duerme acurrucado
bajo tu lengua
y las flores no perecen
en la quietud
de la siesta
Victorhugo
¡Gracias, cieantoth! ¡Artista! Es la primera vez que me llaman así, ¿no será mucho?
Gracias de verdad. Prometo leerte y comentarte pronto.
Saludos
Victorhugo
Este poema tiene luz, la luz de un artista. Te felicito.
Victorhugo: Me gustó tu poema, porque me encanta la siesta
Wow... Tantas imágenes pasaron frente a mis ojos, que ya me dieron ganas de tomar una siesta. Beun poema =) *se cae dormida*