Me observaste con ojos
inolvidables como diamantes de compasión que irradian su
luz. Poseían el mágico poder de lo
sencillo y tu humildad lograba protegerme. No lograba hacerte caber en estas
palabras pues te cabía todo el abecedario. Llegabas a traer lo indispensable con tu vinculante y sencillo
exterior. Hay todo un mundo que espera tu
llegada para que te pueda conocer. Será placentero el lograrlo si un día feliz te encuentro en
mí. Oscar Néstor.
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