Segunda Oportunidad
Una sombra besó tus labios
desgranándose como castillo de arena
dijeron una vez
que los dientes no se sueltan
que el cabello no se tiñe
color blanco como tus largas uñas
pero arrugada tu figura vagó
menguante entre pálpitos cada día
más lentos y forzados
reposando sobre una banca
con palomas alrededor
y el iris que mira dubitativo
distorisionadas figuras
oscuras y borrosas
que se oyen cada día menos
despacio como tu voz
que clama una segunda oportunidad
en el ocaso de tu vejez