


| Escritor: | Nibaldo |
| Públicado: | 25/01/2008 |
El aliento de ella por las mañanas
huele a habitación cerrada,
Libros viejos.
A él, le excita.
Ella también odia su propio hedor
En un día de sol,
Sus axilas goteando ese jugo asqueroso
Que no es más que ella derretida de día.
Sólo después de un par de horas
Es capaz de detesta el aroma que expele
El calzón de ella después del sexo.
Ella toca el saxo,
La guitarra,
La espalda de él. Rasga, lame,
Muerde sus manos.
Ella canta sexo por las mañanas
Y flauta después de cenar.
Él, la ama.
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