Sé que me extrañaras pues el amor que te di fue bueno y bonito, pero no lo apreciaste, por andar bordeando los labios de la efimeridad de una noche, arrojaste al fuego del olvido todos los momentos vividos, todo el tiempo que pasamos juntos, acompañados sólo por el calor de nuestras esencias...
Pero mentira fue todo lo que dijiste, todo lo que presuntamente sentias por mí, por fortuna aprendí algo contigo...el amor sólo debe ser dado a quien en verdad lo merezca y a quien en verdad le corresponda al alma de la persona amada.
Las palabras pueden ser bellas y ensoñadoras pero tambien pueden ser tan letales como el filo de un sable y eso lo aprendiste a usar con gran magistralidad, pero se te olvidó algo...yo puedo cambiar todo sólo con musitar una de mis palabras, pues las palabras que una vez usaste en mí yo las usaré a mi favor y eso es lo que me tranquiliza y regresa vida y calma a mi vida meditabunda...
Cielo,la ley de la compensación existe, sólo pido que sus efectos no sean tan nócivos para tí, aunque no te deseo mal pero eso no eximirá a tu vida y a tu destino de presentar sus cuentas por tu comportamiento conmigo ante la majestad de la providencia y de su ayudante el tiempo, pues dejo a ellos y a su potestad la suerte de su juicio de tu comportamiento conmigo.