Un gigante que nace pequeñito
con alas mitológicas
y pies de danzarín
creciendo paso a paso
pedacito a pedacito
lacera vínculos
cortándolos finitos
dejándolos mínimos
hasta desaparecer.
Sé de algunos audaces
que han destruido vidas
sin principios ni códigos
haciendo por hacer,
te dijo, me dice, te digo
tejo una espesa telaraña
maldicientes palabras
hiriendo a mansalva.
La víctima no puede
vencer al desalmado
que desnudo de verdades
las quiere rehacer
pero el siniestro monstruo
de la lengua filosa
ya sembró la semilla
y la flor más oscura
no deja de crecer.
El portador del chisme
se jacta de saber
de la vida del otro
de la amante de aquél
del hijo que se esconde
los bienes ya perdidos
la ruina del negocio
la hija prostituta
el hijo homosexual.
Se regodea pleno
con las miserias ajenas
publicando pancartas
inventando pecados
desbaratando sueños
asolando los barrios
rotulando sin miedo
derrocando gobiernos
aniquila familias
se alimenta del sucio
placer de calumniar.
A veces cuenta historias
reales, dolorosas
saboreando detalles
con morboso placer
y si no hay qué decir
se inventan tal relato
que supera al más fuerte
pulveriza al más vil.
Mas esta pobre gente
se nutre de sangre ajena
pues carece de vida
su mundo es el ajeno
el de enfrente
el vecino, su primo
su doctor
el compañero de juergas
la novia del pasado
cualquiera de estos seres
pero jamás ÈL.
Lili Frezza
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