Cada giro de las manecillas del reloj
denotan letargos pasmosos de recuerdos sollosos
no descanso, no libero, no disfumo
ahora estoy de cabeza, latente, colgante
diviso tu silueta, tu alito me orienta
no escatimo en seguirte con reselo me entrego
tu valor me confunde, me aturde, me endereza
imploro sabiduría y aceptación
anhelo ternura y preocupación
si es media noche, ya estoy en posición.
|
Imprimir |
Enviar poema |
