Trote de mil caballos agitados, indireccionados de repente, como brillo solar encapsulado. Tu sonrisa: mil tonos en una nube.
Sortilegio pausado, zigzagueante; Sol y nube -coincidencia sin retorno, sin principio, tan solo simulacros- y aún así se te quiere y aún así se te sigue.
Y colonizas todos mis sentidos, sé que yo armonizo todos los tuyos.
Estela de humo, voces derrapantes, piromanía y signos aún indescifrables. Coherencia y dulzura, riesgo y manía, filosos labios, besos delincuentes, ganas restringidas y el mar en calma, bienvenida intemporal, hoja en vaivén.
Creo que te voy a convertir en mi escritor favorito, al menos por una temporadita.
Me alegro de haberte descubierto; bueno, creo que eres recién llegado, pues sé bienvenido.