


| Escritor: | Jaume |
| Públicado: | 14/09/2008 |
No se muy bien si fue a través del espejo, o de un sueño
Pero una vez más llegué hasta los días de mi infancia,
Y con mi yo-niño me encontré.
Jugaba solo en la vieja pista, junto al río,
El mismo río que tantos balones nos arrebataba,
Cuando en él caían
- ¿ Cómo estás ? - le pregunté -
- ¡ Muy bien ! estoy esperando a un amigo
¿ quiere jugar conmigo, entretanto ?
- Claro que sí ¡ anda, pásame el balón !
Y los dos, inmersos en aquel instante de inefable sensación,
Compartimos la esencia del juego,
Mientras la brisa de la tarde nos acompañaba
- ¿ Cómo te llamas ? - preguntó -
- Igual que tú, respondí rápidamente
Vi en su rostro, una efímera sombra de desconcierto,
Pero en ese instante llegó el amigo que esperaba
- Tenemos que irnos el señor cura nos espera para que le ayudemos en la misa
- Hasta pronto, pues , qué lo paséis bien
- El amigo ¡ pobre muchacho, un año después, moría atropellado por un coche,
cuando salía de la escuela !
Les vi partir, camino de la iglesia, en donde les aguardaba (nos aguardaba)
el padre Luís, con su inseparable sotana negra, y su rosario de madera
Y desperté , (¿o tal vez no ?)
Me encontré vagando en plena noche, por los alrededores del río,
a pocos metros de donde antaño estaba la vieja pista
en donde tantas veces nos encontrábamos
Vagando si prisa, a años luz de aquel instante en que, infancia y futuro, se unían ,
Impregnados por la misma soledad que ahora se apodera de mí,
mientras escribo estos versos, y la lluvia salpica lentamente los cristales
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