El silencio reboza...
una grieta
en la madera del ventanal
permite la entrada
de un diminuto rayo de sol.
Nuevamente despunta la alborada
dando así
comienzo a la resurrección
de un nuevo día.
La placidéz
característica del tiempo
se hace
cada vez
más pronunciada
y un monótono trinar de aves
esculpe el silencio,
tornándolo
momento a momento
más irregular.
Los rayos solares
dadivan la luz
que dará al rocío primaveral
un encanto puro.
Las rosas escarlatas
contrastan con el inocente follaje
dando al prado
un ilustre semblante.
Todo es armonía,
todo es paz;
todo...
es un total jubilo
que el altísimo
experimenta
al contemplar su engendro.
María Julieta Salusso
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