Según el desierto el corazón es saberse agonizar en sus pampas, morir sin humedad en los labios, y nunca fermentarse en el recinto. Pero si a la soledad en fiesta recibo con la impetuosa voluntad suprema, callaré el nombre tuyo en castigo por la memoria del llevador sombrío. Desde las dolidas ínfulas caídas y el vértigo de mi existencia, camino hacia el horizonte amorfo procurando ser el amor fenecido. Porque la ignominia de mi tiempo conspira contra la verdad viviente de mi ser, que en tierra fragua, por la libertad que hoy construyo.
Sí que debes ser fuerte... siento en tu poema una batalla en ti y contra todo lo que te rodea... necesidad de continuar un camino nuevo, de respirar en otro paisaje...
Hay una lucha con dolor para seguir viviendo, para no renunciar...
Saludos...NoU