Te levantas cuan aun el sol
no muestra su rostro,
Entras al baño y duchas
todos tus recuerdos
Y sueños de una noche con
secretos,
Te preparas para convertirte
en el títere de los procesos.
Pones tus pies sobre el asfalto,
Uno tras otro sobre la acera
del dolor,
Sobre el anden de la suplica
y la compasión,
Pero de repente caes,
Tu piel y tu sangre se
mezclan con cemento.
Te arrastras con tu pobreza
a una esquina
Esperando la limosna de un superhéroe,
Que salva al mundo con unos
cuantos centavos
Y te reprochas el recuerdo
de esa mirada tuya,
Tan fría e indiferente.
Te has convertido en otro
adorno de la ciudad,
En el estorbo de
Por eso ahora lloras tu
desdicha,
Para convertirte en una voz
más de aquellas
Almas invisibles exiliadas
al olvido.
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