Camino por la templanza de una imagen,
cae el atardecer sobre mi espalda
y sin volver la vista
el viento fresco me señala la huella que he de pisar.
Allá el horizonte,
atrás de las colinas me espera mi origen...
Un campo que huele a tierra húmeda
y a silencios calmos, donde el cielo manchado
trae nubes en una ceremonia inagotable.
Todo es quietud menos mis manos...
todo se mueve despacio,
y el silencio aturde los sentidos.
Mis pasos frágiles
descienden el camino zigzagueante
y una sensación extraña me seduce...
siento cerca la meta, ya no hay distancias
que me separen de mi mundo
y mi infantil ancianidad.
Thais
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