Los colores empiezan a cobrar vida
La oscuridad desaparece escasa
Y todo se levanta en un orden
Pues un sol despierta al albor
Y desde ahí, tu alegría
me irradia como el sol que eres,
y al crepúsculo, tu belleza,
como la luna, me ilumina la noche.
Dulce niña mía.
Te quedas y me siento bien
Pues necesito de tu aire para vivir
De tu aroma para oler lo que es vida
Y sentir lo que es vivir
Mi amor, hazme recordar
aquellas noches de agrado
los tiempos lejanos del olvido
los besos de esos apreciados
hazme recordar
Recordar lo que somos
Una diosa y un Príncipe
que se han encontrado,
que se cubren de deseo y afecto,
que se posan el uno sobre el otro
que han encontrando paz, ternura
y el amor incansable,
insaciable y puro amor.
Pues somos lo que amamos
La divinidad del otro
Con el encanto y romanticismo
Y sin ley que nos impida amarnos,
sin nadie que detenga nuestro amor
y sin que importen algunas oraciones
nos amaremos hasta el cansancio y muerte,
por que nuestro amor lo puede todo.
dedicado a mi bonita
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