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Categoría(s): Poesia Vivida
“¡Hay que endurecerse,
pero sin perder la
ternura jamás!”

“Che Guevara”



A la dama que llego tarde en el lunes primero,
se le pregunto:
- ¿Lo reconoces?
- ¿Es tu hijo?
- ¿Cuál era su nombre?

Lagrimas escondida del sufrimiento de la madre
nunca resbalaron por la mejilla dorada,
causada por el fuerte sol de mi tierra.

- ¿Por qué lloras madre? - canto el cadáver. -
- He muerto por ti y mi padre, por todos.
- Llora y levanta mi gesto libertario en privado.

- La tumba escondida de tu hermano
nadie la levantara en tu ausencia. Grita el partisano.
- Fangos y ríos nos esconden de la temible muerte,
la compañera, la presencia fija inminente.

- ¿Reconoces el cadáver?
- ¿Es muy joven?
- ¿Será “mijo”?, logro otra madre a preguntar.

La madre patria traicionera ni se impugna
de los sucesos contados.
Indio, Maíz, Punta Gorda,
Salto De León, Rama, Plata…

Hemos muerto y la patria no se soslaya;
para bendecirnos en la montaña
que dormidos estamos por siempre.

Cuarenta días continuos de lucha
y mi tierra,
sorda sigue;
¡ciega está!
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