Quisiera iluminar encender los ojos de alguna ninfa ser el destinatario de una flamígera carta de amor ser un sueño recurrente un pensamiento obsesivo el protagonista de un diario que no sea el mío también un invencible prospecto de padre quiero que una mujer felina implore a todos los dioses en todas las lenguas que yo me hunda entre sus piernas que beba de sus dulces ríos que la mueva a cuatro hombres (como en el verso de Vallejo) quisiera que mi nombre fuera para alguna la palabra mágica que abriera las compuertas al deseo y la locura.