Quisiera decirte tantas cosas…
¡Quisiera decirte tantas cosas
!
Y, solamente, sé que no es tan fácil hablar como antes:
abierta el alma y los sentimientos.
Sigo concordando que el tiempo, viene a ser asesino
de cualquier cosa que se deje en sus manos,
si es que tiene y sabe usarlas sin ser tirano.
Quisiera contarte tantas cosas. Cosas mias,
de otros; ¡sí de otros!, pues no es tan fácil guardar secretos...
Cosas de mi entorno, de mis sueños, de mis desvelos,
de mis monstruos; a los que aún temo,
pero el tiempo se hace carga y la carga materia
que viene a separar a nuestros cuerpos.
¡Quisiera contarte tantas cosas!
Cosas nuevas que voy aprendiendo, cosas viejas
Muchas de las que voy perdiendo
en los baúles de está mi vieja conciencia
cosas que ya no hago y otras por las que ahora me muero.
Cosas
cosas
cosas
muchas cosas
que, en este momento, tampoco recuerdo.
Sólo sé que tengo un arsenal de cosas
debajo de la piel, del cráneo, de mis hemisferios,
ahí están; lo sé, pues casi siempre las veo
y, algunas, ya hasta las siento.
Están; ocultas en ese sitio donde sé (y tú también lo sabes)
nace todo esto. Este motor que me lleva.
Quisiera expresarme así; sincero, abierto; como antes.
Pero los miedos me fueron congelando los sesos,
la belleza de los encuentros; me fueron reprimiendo
todo lo que antes era libre, distinguido, bello;
lo indómito
¡todo!... Todo lo que, en mí, gustaba tanto
¡Quisiera; en las letras de ésta carta, contarte tanto
!
pero ya no sé dónde está la hora, el tiempo, la suerte,
la coincidencia, la convergencia, el beso
No sé dónde se me perdieron las llaves que ayer abrieron
mi confianza, mi fuerte, y que catapultaban mis palabras
sin temores, sin guíaturas, sin medidas, sin conjeturas...
¿Qué las podrá hacer volar nuevamente?
¡Quisiera hoy decirte que el tiempo no es un aliado,
describirte todo lo que, en el pasado, me ha quitado;
que es todo lo que en su paso he confiado;
todo se lo llevó en su eterno y lento plazo.
Y, como final reflexivo, ahora digo, ó peor: pienso,
que:
"A veces es mejor estar muerto,
y no preso; en la infernal espera
de que el retorcido juez Tiempo
de, su parsimonioso, veredicto,
que, por demás, siempre es incierto."
Que tal sentimiento de culpa.
vamos amigo, no hay nada más sabio que anlizarce en la culpa, y si hay, buscar el perdón, el asunto es sencillo. DE AQUI PARA ADELANTE, eso cuenta, lo que pasó, ahi estará y ya pasó, ya nada de eso se puede cambiar.
No es necesario quemarse la mente en sentimientos de culpa; en letras suena sencillo por cierto, pero para eso está nuestra capacidad de enmendar el pasado insertándole la cuota de la realidad que vivimos, en la vigenvcia de los sentimientos.
Un abrazo.
Omar.