Murmullos tardíos y mal avenidos
cuentan agoreras historias del mal.
Los
oídos cansados protestan y se niegan
a considerarlos y no quieren
renunciar.
Momentos henchidos de justas decisiones
curtidos en versos
de total esperanza
dan pábulo y dejan bien esclarecido
que no habrá
decisiones tomadas al azar.
Nuevamente lucho en esta contienda
deseo
emerger de un tirón y triunfar.
Primero doy un paso y luego doy otro.
Soy
playa, la arena y también soy la mar.
Y cuando por fin los dos
caminamos
envueltos en besos dados sin cesar
te abrazo tan fuerte, casi
con exceso
y hablamos tan sólo de ese verbo amar.
Asterión.
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