


| Escritor: | cuauh |
| Públicado: | 15/08/2008 |
![]()
Xavier masticaba pausadamente los dos granos de café que el dependiente en forma amable le había dejado en sus manos. Sentía como esas diminutas grageas color caoba se deshacían y vertían su líquida esencia tocando sus labios. El simple acto de amabilidad y confianza del dependiente lo llevó a adentrarse y buscar asiento en el lugar de la cita.
El olor y el sabor del lugar asumieron de inmediato su nivel de importancia, en la medida que su llegada anticipada le prolongaba la intensidad de expectativa, tomando en cuenta que había decidido estar más temprano y observar desde el anonimato de la realidad objetiva la prometida llegada de Asunción; la mujer que por mucho tiempo acaparó su realidad intersubjetiva y virtual.
El momento tan lleno de significantes hacia de la espera una agonía deliciosa, puesto que todo lo vivido en su intercomunicación electrónica con ella, los hicieron requerir de la confirmación de sus experiencias en la realidad tridimensional de un encuentro cara a cara. Requerían confirmar la experiencia mental- corporal de su vivencias, en el contexto real y a la vez simbólico del olor de café.
Los granos de café también se diluían en aquellos labios rojos de una mujer de lentes oscuros, que calladamente atisbaba sorbo a sorbo desde atrás de su taza, el comportamiento exploratorio del hombre acabado de llegar buscando una mesa desde dónde mirar.
Desde su voz interior surgió de ella misma una frase previendo el inevitable encuentro; dijo ¡Buena tardes, caballero!; esbozó una sonrisa entreabriendo su boca y desde su gesto encarnado y húmedo asomaron descansando en sus labios dos granos de café .
Cuauh
|
Imprimir |
Enviar poema |


