La manzana de tu cadera se desliza por ser la primera de todas.
Mordiendo el letargo de un fruto que achico tu vida/
Un costado del deceo sirvió de cuna/ para el hambriento desnudo que le dio principio a este final/
Cubriendo con hojas tu belleza no quisiste escuchar a quién viste/ pero miraste a quien no deberias haber escuchado
Un engaño enroscado en el árbol/ palabras que se arrastraron sonriéndole a una verguenza escupilda en tu silueta.
Compartiste el murmullo mordido/un estornudo de excusas se enredó entre tus labios/
Contagiaste tu desnudes y llegaste a ser el mal más deseable/
Pero como desear sin tu piel/
Como morder sin tus labios/
Como mentir sin tus excusas/
Maldito fruto que cubrió tu figura/ vuelve a tu principio/ y dale luz a esa sombra deliciosa que se llama mujer...
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