Entre escondidos dolores y nostalgias te llevo como un pecado inconfesado, bajo el peso de un oscuro silencio que se empeña en esconderte sin lograrlo.
Travestida en mis poemas coqueteas, en mis cartas castamente te desnudas, y en mi alma que de ti vive preñada te alimento con las lágrimas más puras.
Bajo la luz de mi rabia te recuerdo, con sonrisa fingida te despido, con tu beso en mi memoria me adormento, soñando en cada noche que te olvido.