


| Escritor: | literactivo |
| Públicado: | 04/02/2008 |
Por mi herida te deseé que la mugre y la basura se posaran de nuevo sobre cada objeto y que se te metieran los ratones royendo cada mueble; como me pareció poco deseé que el habitáculo te quedara casi derrumbado, los pisos hundidos, los techos rotos, que la tierra cediera en cada rincón donde acumulas tu egoísmo y que el montículo de escombros quedara a la mitad del pozo para que al pasar por delante lo mirases y pensases lo que quisieses.
Pero como no era suficiente porque solo repararías en lo desgraciado que eres y en cómo se ensaña la vida contigo Deseché cada uno de esos deseos con mi razón y le pedí a Dios que en el transcurso del día pudiera desecharlos con el alma.
En conclusión, por mi herida, te deseo lo mismo que deseo para mí: que crezca tu fortuna espiritual, que se aclare tu mente ampliándose más y más. Que no seas pobre de reflexión, sino digno llegando a la riqueza, y que la reflexión cultive tu alma haciéndote dichoso y bello desde cualquier ángulo desde donde se te mire, que seas feliz respirando, oyendo, viendo, entendiendo, comprendiendo
Siempre más y más. Qué todo en la vida te enseñe como esta experiencia me enseña a mí.
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