Somos causalidades del destino
asumiéndonos como casualidades de carne y hueso.
Bestias egoistas arrogandonos el título de humanos.
Poesía es belleza?
Y qué belleza encuentras, amado poeta,
en el hambre de los niños y las guerras?
Dame la poesía herida de las iglesias en ruinas.
El último sueño del condenado a muerte,
el pensamiento de la niña que despide a su padre
en ese vídeo antes de la inmolación.
Dame el grito de los que no murieron
y aún así nadie volvió a ver.
te lo pido a vos porque tengo las letras muertas.
Las mató la realidad cruda
que me envuelve con su madera.
Escribe, amado poeta, mañana las esquelas tendrán
sabor a hierro.
Que sangre, que sangre sin temor la luna
esta luna sin mombre que esquila poetas.
|
Imprimir |
Enviar poema |
