No es mi deseo que tu piel cubierta se vea. Aunque con la lencería más sugestiva sea. Ni el encaje más elaborado. Conel diseño de filigrana más intrincado. Tampoco un satén dorado. O una provocativa trama negra vaporosa. Ni siquiera la luz dominante de la blanca seda. Y ya se, que no te gusta el pálido rosa. También te inhibes con el rojo encendido. Aunque mi corazón con ese fuego quede prendido. Así que sobrando esta, tanta prenda y su abalorio. Si acaso podrían de servirte de accesorio. Tu piel se hizo para soñar. Y si cubierta debe estar. Que tu cabello sea su único manto. Y si he de descubrirla a mi tacto y mis ojos. Que sea al adentrarme en el follaje de tu pelo. Para quedar como tu súbdito, a tus pies de hinojos. Pues te digo con todo atrevimiento mi magnifica soberana. Que siempre que pueda enjugar, mis intensos deseos en tu piel. Puedes usar el más holgado pijama. Y side retar mi fetiche se trata. Renuncio a admirarte con las sandalias de tacón de aguja y de puntitas. Y me quedo con verte en unas pantuflas de conejitas. Aunque pensándolo y deseándolo bien, mal no me caería. Y creo que mi Reina con su infinita indulgencia, uno que otro antojo me concedería.