Pértiga y carroza

De pértiga dulce

   a flor y profundo ensamblada en tu vientre

       puede ahora arrastrar mi alma

         carrozas ensoñadas.

 

De ceñido pedestal

   pueden nuestros cuerpos

      mover el mundo

         al ritmo sediento

             de pélvicas luces.

 

Oh, amor

al canal mayor de tus venas

se asoman/    vertientes/

   ríos infinitos.

¡Cómo no cantar

   si la fuerza de tu sangre

      tensa la cuerda limpia de mi garganta!

 

Magnolia encendida    es tu cintura

   ceñida de mis brazos

      posesos de pasión.

Fidedignos del ardor

   nuestros besos fagocitados.

Cuerpos inmersos en el altar.

¡Placer!

   que ignora el tiempo y el espacio.

¡Rostros que se inflaman

   del gozo a fuego vivo!

 

Ahora que muero

   consumado en tus brazos/

doblegado en la fuerza

   del placer y del amor/

      ¡anda! ¡llévame en tu seno!

A esta pequeñez humana

   llévala en tu seno...

      donde se elevan las ondas

         de ardientes corales arracimados...

      donde palpita ansiosa la simiente...

      donde se arrulla/

la materna e infinita

   ternura de la vida.

 

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