Sombras en la ciudad
Enmarcan facetas
Ligadas con la triste realidad.
Danzan los demonios
Con ágil astucia,
En aparadores urbanos
Plato principal de los parroquianos
Delirantes de acción,
Caminando sin razón
De un lugar a otro
Sin ninguna persuasión.
Hombres mueren desangrados
Por los mismos habitantes,
Festines se organizan,
De carroña y carne magra,
Siendo el plato fuerte,
Niños y mujeres.
Corre sangre en la calle,
Corre miseria y hastío,
Por que el mismo hombre
Acaba con su descendencia,
Creando demonios de niños
Que sufren hambres e indecencias.
Sombras en la ciudad,
Que arrasan con la belleza,
Y siembran la noche
De un olor a muerte e inconsciencia.
Ríen los demonios,
Con aires de grandeza,
Sin comprender todavía
Que su existencia se limita
A un pequeño soplido
Que da el tiempo cada día.
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