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Categoría(s): poesia
PARTICULAS FUGACES

Por Roberto Jose Adames

 

 

PARTICULAS FUGACES I

A Juan Bravo

 

¿Cómo has podido tú

Tatuar la edad de lo eterno?

 

¿Dónde has podido mirar un paisaje sin imágenes?

 

Quizás

Entre secretas ciudades inmortales

Robas color a la memoria

Descifrando sin penumbras cárceles

O es que  al poblar de nostalgias el recuerdo

Algo derrotó la razón

Y sin injurias ni yerros

Melodías no concebidas abren estos lienzos

En vago espejo del ser

Como quien canta insinuaciones

Claves              que el ojo ignora

Ese vulgar ojo negro

Por donde escapa distendida la luz

El ojo de la carne digo

No el inmortal que nos devela

Una gravitación o una presencia

Avocado a revelarnos en lo intemporal

Un arquetipo de memoria

 

PARTICULAS FUGACES II

 

No quiero confiar en lo que fundas

Basta con sentir esa realidad  

Limpia de voces fatigadas

Basta con sentirla pura en el reloj

Sin horas de Dalí

Basta con sentir el arcoiris que desvainas

Cuando inauguras pezones y formas irreales

            Desprovistas de vértigo

Formas que alguien colgó del mito

¿O del rito?

                     del  rito

¿O del mito?

Del mito o del rito de presencias diluidas

Que hacen muy insistente esto que  veo y siento

Y  que a veces  niega mi mortalidad

Y descose a destajo mi roído retorno

Sin embargo

Heme aquí

Situado en el lugar exacto

Donde converge sin traducción el color de la nada

Heme aquí       sólo

Sin máscaras

A la espera de que se derrame

Mi delirio ya sin bordes

 

LETARGO DEL ARPA

Entre calles hondas

Cuelgo el desmayo del arpa

Derroche de colores

Y sendas sin nombre se entrecruzan
Como atentas al crepúsculo de las piedras
Que han ocultado su horizonte

Y en un bosque de  palabras desbandadas

Las hojas  caen como murmullos       

Se respiran voces invisibles

Y entonces el poeta se eterniza contemplando

Las almas y las cosas

 

¿Quién estrangula la esponja que le persuade?

¿De qué agua ha sido infiltrada?

 

Entre calles y versos

El poeta esparce su extravío

 

CANTAR CANTAR
Desván de aliento
Piel que trepa sobre piel
Sin nada que dejar hacia el alba a no ser una brújula sin Norte

Una brújula prohibida

Una brújula para trovadores huérfanos
Brújula para hurgar toda ebriedad
Y descubrir al fin que nada se ha encontrado

Que aun estamos solos ante el oráculo

 

SE DESPIERTA

Desván y aliento condenados al grito
Las calles trepan hacia el alba
No se cansan de encumbrar su mareo gris
Pareciera que han muerto ya muchas veces
Sin preguntarse por la vida
Estos caminos ven al horizonte beberse la ebriedad
Y como signo de que nada han desaprendido

Saben entonces

Que existe un sentido del humor

Que las cosas han olvidado

 

 

OQUEDADES

El  ojo muere

Y cuando cae asume la inmortalidad del péndulo

En su agonía se suceden rastros de sol

Y heridas anónimas permanecen silentes

Escamadas y seducidas al dorso de lo indestructible

Estas heridas cohabitan el crepúsculo de las palabras

Como un enjambre de cuervos disueltos en el verso

Y desleído en el ojo que se desploma

Sobre el muro de tu oído

Y  traza la fiera sal que salpica el alma

Y la posee       y la fecunda

La misma que fosiliza mis miedos

Y destruye mis inacabadas palomas

Y en tierno encaje de sueños diseña huellas esquemáticas

Antiguas  y roídas

Huellas que arden en lo descontemplado de cada letra

Y de cada ojo en tempestad

Que otea la  culpa

Agazapada entre el original revés que articula las ansias

Y  el húmedo eco que las perfila

Y un ir hacia el olfato y un ir hacia el recuerdo

Y una llaga sangrante y una nausea provocada por otro

Y el ojo que me mira y  se incendia

Y me ata al cristal       al pensamiento

Como escrutándome las raíces del cosmos

Y abre sus alas cataratas de luz

Diáspora de vuelo  y desbandada

 

¿Quién  edificará esta lluvia desde una ventana cerrada?

 

¿Quién de  repente hace que las piedras sean palomas y los peces agua en la memoria?

 

El  verso se dispersa en la agrura de los pasos

Consuela la rendija de la duda que  cruje y cae

Sobre el miedo

Y justo allí       existen voces difíciles de recordar

Allí donde el ojo  porta lámparas sobre círculos distraídos

Y esparce puertas enanas y rebeldes

Sin embargo

Cerrando el ojo tenazmente abriremos las puertas

 

MEMORIA EN RUINA

El  hastío no duerme

Aunque olvide  las preguntas hacia dentro de mi

Y tranquilo

Engañe mis insomnios

 

MEMORIAS DE ETERNIDAD
I

Húmedos olores nos seducen la piel

Como misóginos tatuajes

En corpóreas estatuas de sales y deseos

Otros

Edifican monólogos azules

Áridas brújulas de ingratitud

Perpetuas         íntimas            hipotéticas

Ya 

Nunca 

Seremos los mismos

Permaneceremos mudos frente a la duda

 

II

Se piensa en Demócrito

Y uno no sabe si al preservar sus ojos

Temía no pensar

O le horrorizaba permanecer atado a sus instintos

Ligado  a un mundo de siete colores

A  la dura savia del mar

Que se mira en el estanque dormido

O al mármol muerto

Sin poder evitar sentir lo sin sentido

 

III

Se precisa de alguna razón para creer

Que el Ahora es un estadio de nuestra infinitud

Y esa sensación horror hacia el ocaso

Y esos misterios de sal escaneándonos el miedo

Y ese exhumar los espejos de la noche

Hay que confiar en que inexorablemente algo sucederá

Sin que tengamos conciencia de cabalgar

Inútilmente

Sobre estos espacios de hojalata

 

IV

Al final

Cuando solo queden los sonidos

Lejos del hexágono y en medio del río

Sabremos         que el olvido

Lo mismo que el recuerdo

Nos labran la memoria

 

EROS CREATIO EX NIHILO

 

Lo redondo es un río que sale y que torna
de nuevo hacia sí mismo, hacia la hueca nada
donde su ser gravita.

 

Franklin Mieses Burgo

 

A mi esposa
Mercedes Olalla

 

No hay inviernos ni flores ni lluvias
Todo reposa en lo ido
Y cifrar tus actos
Es una palabra más pura que el fuego
Una palabra que anula el suceso en que te entregas
Con suerte de eclipse de distancia
De luz desvelada en el destello
Luz que me implica otro río
Al que irremediablemente atomizas en la bondad de tus ojos
Y  devoras en la mansedumbre de tu arena
¡Radiante alba anclada en mis orillas!
Qué importa la nada que me nombra
Si mi yo es parte de tu sed llovida de memoria
Parte de la ventana que clama  tu presencia
Mas
Nada detiene el laberinto donde
Todos se buscan
Todos se  pierden
Todos se encuentran
Sin embargo
Ni te busco ni te pierdo ni te encuentro
Tu no estas ni te has ido
Todo lo que apetezco crece y tiende hacia ti
Hacia ti a quien no busco
A quien no pierdo
A quien no encuentro
Hacia  ti que solo eres mi nihilum
Sin espadas     sin aberraciones           sin filtros ambiguos
Hacia tí que desde el pretérito de la forma y los abismos
Has ganado la consumación de mi ser

Alojándote  en la liquida  premura de mi aliento.

 

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Daanroo       16/05/08 02:08
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Ecos, pasos, palpitaciones, temblores, no hay una sola de estas poesías que no contenga la serenidad del sentimiento pleno... todo se conjuga, desde la tenaza del ahora, pasando al recuerdo del futuro.

Encantada de leerle, caballero.
Escrito por: Nauxica       21/03/08 01:52
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Hola Roberto Jose Adames, me descubro ante tus poemas, y me siento muy gratificada al pensar que has leído los que esta osada aspirante a escritora hace. He visto tu perfil , y bueno tu ya eres realmente un Poeta, haces un estilo de poesía que es la que a mi me gusta, esa que habla de las emociones diversas que surgen del alma.
Escrito por: kaylita       18/03/08 03:55
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Poemas que ya dejan ver claramente tu estilo.
En especial el último me fascino, sabes la manera exacta de plasmar el sentimiento.
Besitos…
Escrito por: jadames53       18/03/08 03:07
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GRACIAS ROTKO POR TUS COMENTARIOS, ELLO ME ALIENTA A SEGUIR ESCRIBIENDO.
Escrito por: rotko       18/03/08 02:56
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me gusta esta fina y sugerente poesía..
saludos señor
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