


| Escritor: | jadames53 |
| Públicado: | 18/03/2008 |
Por Roberto Jose Adames
¿Cómo has podido tú
Tatuar la edad de lo eterno?
¿Dónde has podido mirar un paisaje sin imágenes?
Quizás
Entre secretas ciudades inmortales
Robas color a la memoria
Descifrando sin penumbras cárceles
Algo derrotó la razón
Y sin injurias ni yerros
Melodías no concebidas abren estos lienzos
En vago espejo del ser
Como quien canta insinuaciones
Claves que el ojo ignora
Ese vulgar ojo negro
Por donde escapa distendida la luz
El ojo de la carne digo
No el inmortal que nos devela
Una gravitación o una presencia
Avocado a revelarnos en lo intemporal
Un arquetipo de memoria
No quiero confiar en lo que fundas
Basta con sentir esa realidad
Limpia de voces fatigadas
Basta con sentirla pura en el reloj
Sin horas de Dalí
Basta con sentir el arcoiris que desvainas
Cuando inauguras pezones y formas irreales
Desprovistas de vértigo
Formas que alguien colgó del mito
¿O del rito?
Sí del rito
¿O del mito?
Del mito o del rito de presencias diluidas
Que hacen muy insistente esto que veo y siento
Y que a veces niega mi mortalidad
Y descose a destajo mi roído retorno
Sin embargo
Heme aquí
Situado en el lugar exacto
Donde converge sin traducción el color de la nada
Heme aquí sólo
Sin máscaras
A la espera de que se derrame
Mi delirio ya sin bordes
LETARGO DEL ARPA
Entre calles hondas
Cuelgo el desmayo del arpa
Derroche de colores
Y sendas sin nombre se entrecruzan
Como atentas al crepúsculo de las piedras
Que han ocultado su horizonte
Y en un bosque de palabras desbandadas
Las hojas caen como murmullosSe respiran voces invisibles
Y entonces el poeta se eterniza contemplando
Las almas y las cosas
¿Quién estrangula la esponja que le persuade?
¿De qué agua ha sido infiltrada?
Entre calles y versos
El poeta esparce su extravío
CANTAR CANTAR
Una brújula prohibida
Una brújula para trovadores huérfanos
Brújula para hurgar toda ebriedad
Y descubrir al fin que nada se ha encontrado
Que aun estamos solos ante el oráculo
SE DESPIERTA
Desván y aliento condenados al grito
Las calles trepan hacia el alba
No se cansan de encumbrar su mareo gris
Pareciera que han muerto ya muchas veces
Sin preguntarse por la vida
Estos caminos ven al horizonte beberse la ebriedad
Y como signo de que nada han desaprendido
Saben entonces
Que las cosas han olvidado
OQUEDADES
El ojo muere
Y cuando cae asume la inmortalidad del péndulo
En su agonía se suceden rastros de sol
Y heridas anónimas permanecen silentes
Estas heridas cohabitan el crepúsculo de las palabras
Como un enjambre de cuervos disueltos en el verso
Y desleído en el ojo que se desploma
Sobre el muro de tu oído
Y traza la fiera sal que salpica el alma
La misma que fosiliza mis miedos
Y destruye mis inacabadas palomas
Y en tierno encaje de sueños diseña huellas esquemáticas
Antiguas y roídas
Huellas que arden en lo descontemplado de cada letra
Y de cada ojo en tempestad
Y me ata al cristal al pensamiento
Como escrutándome las raíces del cosmos
Y abre sus alas cataratas de luz
Diáspora de vuelo y desbandada
¿Quién edificará esta lluvia desde una ventana cerrada?
¿Quién de repente hace que las piedras sean palomas y los peces agua en la memoria?
El verso se dispersa en la agrura de los pasos
Consuela la rendija de la duda que cruje y cae
Sobre el miedo
Y justo allí existen voces difíciles de recordar
Allí donde el ojo porta lámparas sobre círculos distraídosY esparce puertas enanas y rebeldes
Sin embargo
Cerrando el ojo tenazmente abriremos las puertas
MEMORIA EN RUINA
El hastío no duerme
Y tranquilo
Engañe mis insomnios
MEMORIAS DE ETERNIDAD
Húmedos olores nos seducen la piel
Como misóginos tatuajes
En corpóreas estatuas de sales y deseos
Otros
Edifican monólogos azules
Áridas brújulas de ingratitud
Perpetuas íntimas hipotéticas
Ya
Nunca
Seremos los mismos
Permaneceremos mudos frente a la duda
II
Se piensa en Demócrito
Y uno no sabe si al preservar sus ojos
Temía no pensar
O le horrorizaba permanecer atado a sus instintos
Ligado a un mundo de siete colores
A la dura savia del mar
O al mármol muerto
Sin poder evitar sentir lo sin sentido
III
Se precisa de alguna razón para creer
Que el Ahora es un estadio de nuestra infinitud
Y esa sensación horror hacia el ocaso
Y esos misterios de sal escaneándonos el miedo
Y ese exhumar los espejos de la noche
Hay que confiar en que inexorablemente algo sucederá
Sin que tengamos conciencia de cabalgar
Inútilmente
Sobre estos espacios de hojalata
IV
Al final
Cuando solo queden los sonidos
Lejos del hexágono y en medio del río
Sabremos que el olvido
Lo mismo que el recuerdo
Nos labran la memoria
Lo redondo es un río que sale y que torna
A mi esposa
No hay inviernos ni flores ni lluvias
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