PaRiR. (2 d 5)

 

Estás envuelta en llamas

Al final de una calle oscura,

Hedionda, mojada de orina fétida.

Me lanzas, a lo lejos, un llamado

A tu entrepierna negra y purulenta.

 

Caigo al piso fulminado por mi vientre

Que emprende crecer,

Se agitan; cabeza, manos, puño, uñas.

Sus costillas traspasan las mías.

 

Estás a mi lado, te siento derramando

Tu sangre negra.

La bebo lento, sucumbiendo de sed,

Mientras recuerdo que fuiste feliz

Que eres feliz.

 

Sufres espasmos violentos en el vientre,

Tu templo se ha derribado, y sólo es escombro,

Una roca furiosa que escupe alaridos,

Semen, mucho semen que se endúrese al alba

formando un pesebre de  mi semen  y tu leche.

 

El parásito sigue dentro de mí.

Pujo, pujo…..

El pene se hincha hasta reventar.

Las calles y tu cuerpo desnudo

Se engalanan de mi sangre caliente y nauseabunda

 

Una forma amorfa descansa silenciosa

Sobre aquel pesebre sacro.

Tú, lo acoges con el último esfuerzo de madre

Sacrificando uno de tus senos.

 

Yo, pienso que ya ha sido suficiente

Y te dejo con tu padre, tu hijo.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: Daanroo       01/04/08 17:20
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Descarnarlo no es suficiente, hay que sentir la pus y pulular en ella, hacerla y transformarla en sangre...

¡No, descarnarlo no es suficiente!
Escrito por: Silvy       14/03/08 00:37
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Tetittricamante hermoso. Felicitaciones!

Un beso
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