Paraíso Terrenal
Mordí la fruta que una Eva-nyfhá me ofreció
en una alcoba dónde de amor
gemían ventanales, latían sensaciones,
se amaban optimismos.
Nacida del mismo cielo, jardín del Edén
donde
los ángeles llevan zarcillos,
pulseras, collares
pintándose las uñas, el entrecejo
y las pestañas
rubor en sus mejillas, senos sobre el viento
pasión de princesa engalanada.
Peinando, cabelleras con los besos
llenó completa, mis entrañas
con todo su sonrojo de amor
cubrió mis ansias
y yo las suyas,
entre ese manto de mujer sagrada y deliciosa.
El cielo ahora, se abrió en cascadas
y el ruido de la lluvia me hace añorar
su amor tan bello
que hacia mí, está dado, como caudal de ilusión enamorado.
Quise decirle un secreto
ella al desdén no quiso, pero
tengo que decírselo, el corazón se invade y entre la llovizna digo
que este, su recóndito de amor
me está electrocutando
la quiero demasiado
es abstruso
no tiene fondo, ni dimensión, ni conclusión siquiera.
Amo a su cosmografía, con nombre de lucero
que del paraíso donde se revela
se ha metido en la constelación de mis argucias
a esa mujer llamada Eva, porque es mía y yo
muy suyo
Querrién
® Caracas-Venezuela
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