|
Para seguir viviendo, a veces me atrevo a gestar una sonrisa y hago amuletos de cada tropezón, lo cuelgo entre mis dientes, dejándome llevar por el tiempo, sin mirar atrás. A veces me pongo serio y me lo quiero creer, me hago el duro, el indomable cuando estoy enfermo, pero me acuerdo de mamá.
Me atrevo a encarar la furia del huracán como el mejor barquero, sintiendo el miedo terrible del grumete avenido en marinero. A gestar una sonrisa me enseñó mi terco padre que despreciaba el dolor, era entero ese pequeño gran hombre hasta el día en que se fue.
Para seguir viviendo, no miro de frente al sol, le hago muecas al avispero cuando tiene más furor, me hago niño con los niños y hago una rueda de amor. No miro a los prepotentes con odio, los miro con compasión, ellos son pobres de mente, limosneros a los pies de Dios. De frente miro al que clama, una mano que besar. De frente mira el limpio y bueno de corazón.
Para seguir viviendo, yo quiero mi bandera tricolor, besarla tres veces en mi suelo y allí dejarle una flor.
|