para Carlos Oquendo De Amat

 

Te lo dije, Carlos

 

La caligrafía hierática del tiempo lánguido y angustiado

Las canciones de las civilizaciones incomprensibles que habitan los recuerdos

El color azul que se tiñe de cuartetos para cuerdas y solo de un grito de piedad

Los ojos empañados de los héroes de alcanfor que transcriben la esperanza

Las ultimas consecuencias del principio del mundo en una creación al azar

Han calado la piel del alma

y nos han retado a soñar con los ojos de Carlos Oquendo De Amat

 

LA TRASCENDENCIA ES EL OJO DE SU VIDA

 

Después de muchas décadas en los boulevards de Nueva York,

encontramos botones de tristeza y una espiga de lobos feroces

gritamos desde la ventanas para ver la luna sonriente,

desnudamos nuestra mortalidad de cariño y cosas pequeñas

para no tener la mala suerte de estar a trasluz y sin sombras...

y dejamos que la locura nos tome con pasión como amante repentina y mujer fatal

y después de la ausencia infinita del amanecer solitario después de la lujuria

ya no hay mas blues, gospel o ayarachis para los héroes caídos,

sólo el último cartel en la ventana que reza, verbi gratia:

  

(TODAVÍA) SE PROHIBE ESTAR TRISTE

 

Y sonreiremos del gran teatro del mundo desde nuestro sillón de fieras petrificadas

junto a nuestro lago, en Puno, desangrado e inolvidable.

 

13.04.2004

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