Un cuento de sueños viejos crónicas del mundo que nos teme donde los hombres leen las cartas pero solo ven lo que quieren y las mujeres nada mas sobrevivimos para luego huir en nacimientos envueltos en lagrimas bajo la sombra de un eclipse con mascara de piel
tomamos vino bajo luna llena tan embeleso en su lejanía donde quiere ser mago místico en los cuentos de hadas que les contamos a nuestras hijas y ellas a las suyas entre trances
arriesgamos calcinar nuestras alas al acercarnos al hechizo de su luz pero sólo son repliegues de los hijos que una vez amamos como fetos papel de seda echada al agua y recobramos nuestro equilibrio delicado entre alegrías y nostalgias donde no hay respuestas solo decisiones entre mujeres