Otro hombre se mira en el espejo y dice que hay un bastardo que le tapa su reflejo. Sale fuego por su nariz y una muchacha que esparce agua por sus pechos, detrás de las puertas llenas de balas detrás de la Luna cortada con tijeras el viento le hace una seña al hombre, le señala una caja negra y un coro de señoras que sonríen a una hormiga suicidada, sobre el nombre de su lápida. El hombre calla y acaricia al buitre que lo espera siempre entre la lluvia con las alas rotas moviendo sus ojos hacia el cielo.