


| Escritor: | Nibaldo |
| Públicado: | 23/01/2008 |
El cielo se rompe a pedazos y no es de ese color.
El sol no era más que un ojo envidioso y estéril
de plantas.
El anciano que presenciaba la muerte del día
Le abrió sus piernas a esa muerte esperada con codicia.
y comenzó a eyacular terriblemente por la boca sin dientes
Ni risa.
Los niños interrumpieron sus juegos,
Crecieron rápidamente,
y comenzaron a robar joyas, semillas, unos cuantos platos,
mucha, pero mucha ropa grande y sucia para sus cuerpos.
Para vivir los nuevos tiempos con el cielo roto.
Cuando saltar al vació no es más intenso
Que un puto momento, apresen esos ojos
Ojos lejanos, negros, cafés, no sé de que color.
Aparece tu distancia de desiertos y corazón cerrado.
El cielo no está roto, ni el sol envidioso,
Los niños llenan las calles (no de hambre),
Los viejos mueren en paz y con dientes blancos.
Entonces, decide no vivir ese momento aún,
Y esperar a que el corazón se abra.
A mi musa
|
Imprimir |
Enviar poema |


