Otra noche de soledad,
interminable y vacía
corolario de este día
me castiga sin piedad.
Cuando cae la oscuridad,
cubriéndome con su manto,
se llena mi alma de espanto
de las voces que insinuantes.
En mi oído susurrantes
me hablan de cosas pasadas
situaciones casi olvidadas
que surgen de mi memoria.
Reviviendo alguna historia
de aquellos días felices,
que son como cicatrices
que yo pensaba cerradas.
Pero ahora despiadadas
están volviendo a sangrar
y sin yo poderlo evitar
traen hasta mí el ayer.
Al cuál es imposible volver
pero aún así vive conmigo
como yo anhelo vivir contigo
y eso lejos está de cumplirse.
Solo queda el consumirse,
envidiando lo que imagino
y soportar mi triste sino
Esperando el amanecer.
|
Imprimir |
Enviar poema |
