


| Escritor: | juan_pablo |
| Públicado: | 27/06/2007 |
Déjame descansar en el cieno de tus deseos, recoger tus sueños de invierno y ponerlos en la hoguera para que el fuego los calcine pues tú sólo sueñas con el fin del día. Desollar las bestias que he cazado para tí, labrar la madera que he cortado del bosque de robles y degustar tu paladar con singular banquete. Está cabaña está tan fría y mi corazón se hiela cada mañana por el ventarrón que se cuela por la cornisa de la ventana, ya mis piernas son como la madera grisácea que se pudre en esta silla, si vienen por ti no podré correr. Ayer jugábamos a los juegos e intimidades que el amor sensual nos pudo brindar, te entregabas con tal vehemencia que el sabor de tu piel aún fascina mis labios. Por eso descansa, linda, en el lecho que he dispuesto para ti, con tus formas juveniles, mírate, eres tan joven, tan dulce, tan suave, pero ya estás tan helada como la aguja del yonqui, Qué te ha pasado, por qué el palpitar ya no se siente en tus nacientes pechos, por qué tus gemidos ya no resuenan en la horquilla, por qué has tomado el bronce, que ahora descansa en tus entrañas. Sus corceles ya se escuchan en la campiña, les daré tu cuerpo y les contaré de nuestro amor que es digno de admirar.
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