Nuevos tiempos.
Cierro condescendiente mis párpados
pero igual las imágenes se
suceden.
Acallo tenuemente mi voz
pero la palabra se escucha.
Mis oídos
no reciben sonidos
aún así el ruido circunda.
El mundo jamás se
detiene
aunque el ser se excluya.
Por siempre continúa el movimiento
y
ya no me atrevo a estar inerte.
Me incorporo y soy ahora
parte minúscula
de un cuantum de energía
hasta que llegue el fin de mis días.
El todo
sucede inevitable
mientras los relojes de todo el universo
marcan el
horario de vivir.
Evito entonces llegar a deshora
o, al menos, a la hora
errónea
a pesar de que en mis silencios
pierda de pronunciar palabras
y
solamente te piense.
Oscar Néstor Galante.
No te imagino inerte, porque te sabes parte del mundo, del mundo vivo, del cual estás enamorado y el día que ya no estés en él, ese día tus pensamientos tampoco estarán quietos, volarán por los cielos cantando poemas de amor.